Ya no son sólo los malos hábitos que tienen cada vez más los adolescentes, sino que ahora su actividad preferida, ver la tele, favorece el aumento de peso. Los estudiantes universitarios son los que más ven la “caja tonta”, más de cuatro horas al día, tiempo en el que consumen “snacks”, productos poco saludables que son la delicia de los más jóvenes. Comer mientras se ve la televisión anula la sensación de saciedad y hace que consumamos una mayor cantidad de alimentos, según un estudio del Instituto Canadiense de Investigación de Salud.


El nutricionista de la Universidad de Toronto (Canadá), Harvey Anderson, descubrió durante un estudio sobre la obesidad infantil que los niños que veían la televisión mientras almorzaban ingerían 228 calorías más que aquellos que comían sin la televisión encendida.
“Además de fomentar el sedentarismo, ahora sabemos que el televisor también puede aumentar la cantidad de lo que comemos”, comentó el director del estudio. “En efecto, ver televisión mecánicamente hace comer mecánicamente”, sentenció Anderson.
Anuncios de comida
Los anuncios de comida en la tele tienen una gran influencia en los espectadores, especialmente entre el público universitario, quien reconoce y consume más productos emitidos.
El tiempo que pasan delante del televisor es una variable que afecta a esta mala costumbre: cuantas más horas de tele, más comes, según demuestra un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de Alberta (Canadá). El estudio afirma que los que más consumen este tipo de productos son los estudiantes masculinos quienes tienen mayor probabilidad de desarrollar una obesidad en su edad adulta.
“El paso de la adolescencia a adulto es un periodo en el que aumentan las malas costumbres como el consumo de alcohol y tabaco y disminuye el ejercicio físico y la alimentación sana, ya que no comen frutas o vegetales” dijo Kim Raine, director del centro de promoción de una alimentación saludable de la Universidad de Alberta.
John Spence, co-autor del estudio y profesor de Educación Física en la Universidad de Alberta afirmó: “La relación entre el tiempo que ve una adolescente la tele y lo que come mientras lo ve es directa y más si lo que consume es un “snack” anunciado” y añadió: “la exposición de los jóvenes a los anuncios de comida poco saludable estimula el deseo de éstos a consumirlos. Además, ver la televisión sentado provoca una buena oportunidad para picar”.

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